19 jul 2010

Hockey para todos

Por Ricardo Gutman

Listo, ya está, que más les van a pedir. Sí, puede ser un oro en los juegos olímpicos pero para qué, hace ya tres años que vienen ganando la Champions Trophy, que sería como el Tri Nations del rugby (que parece que quieren hacerlo Four Nations para ingresen Los Pumas, no vaya a ser que acusen a la IRB de discriminación o alguna cosa por el estilo) o la Copa Federaciones de la FIFA, esa copita que jugamos de vez en cuando cuando Brasil gana todo y nosotros salimos segundos o en su momento la Copa MacDonalds del básquet en la que jugaban los ganadores de cada continente más el campeón de la NBA (título más que cantado pero fue impagable en su momento que los Chicago Bulls de Jordan jugasen contra Atenas de Córdoba). No caigamos en la costumbre de siempre. Estamos bien así.

Las Leonas piden a rugidos mayor exposición, publicidad, desarrollo del deporte y nosotros, que nos encanta mirar para otro lado, empezamos a seguirlas cuando empieza la etapa de definición. Eso no es aguante muchachos, eso es exitismo. Es verdad que el hockey femenino no es un deporte de masas en el país sino más bien de chicas chetas de Barrio Norte pero hasta en San Cristóbal hay una cancha de hockey (la de pozos que debe tener ese terreno) y tiene todos los condimentos necesarios para transformarse en uno de ellos. Además nos da resultados. O alegrías, díganlo como mejor les parezca. El hockey salvará al país. 
Es hora de dejarse de embromar con el fútbol, ese deporte que una vez cada cuatro años nos hace alambrar como loco durante un mes (corrección, durante veinte días con mucha suerte) para no conseguir nada más que desconsuelo en la gente y desconcierto en las opiniones de periodistas deportivos sin argumentos para explicar porque el mejor equipo del mundo se vuelve antes y porque le bancan esa beca a la que acceden sin saber al menos un idioma extranjero.
Al igual que en el fútbol, tenemos a la mejor (todo bien con Forlán, pero que le haya ido bien en el mundial no quiere decir que sea mejor que Messi), Luciana Aymar dibuja en la cancha cual Maradona de los 80, Karina Masotta sería nuestra Miroslav Klose o Ronaldo si se quiere y el próximo mundial lo vamos a jugar de local, relativamente cerca de mi casa y no podemos dejar que esas bellezas no tengan cobertura total. Es hora de largar el Hockey para Todos, no hay que dormirse más.
Usted me puede decir que no estoy en mis cabales, lo cual no sería faltar a la verdad, pero es para pensarlo cuanto menos. Cadena nacional gratuita para mujeres que están más buenas que comer dulce de leche con la mano en sugestivas posiciones; si eso no es un éxito en la platea masculina la verdad es que no sabemos apreciar la calidad. Es que están todas buenas. “Hasta las feas” me decía un amigo. Si es por confesar, debo decir que uno de mis amores imposibles era, sigue siendo, Maggie Aicega. Y no solamente las nuestras. Las contrincantes también.
Pensemos. Cambiarían varias cosas. Por lo pronto ya no tendríamos botineras. Se incrementaría la producción nacional de palos, bochas e indumentaria deportiva. Se podría combinar las canchas de fútbol 5 y hockey para tener mejores instalaciones y que la fiebre se propague más rápido. Más mujeres harían deporte, por lo tanto, más hombres harían deporte. Todos haríamos deporte. Los hombres mirarían por televisión otra cosa que no sea fútbol y Tinelli. Los empresarios lavarían su dinero en otra actividad deportiva que no sea el fútbol o el automovilismo. No perderíamos el tiempo en vacíos debates entre menottismo o bilardismo y el bielsismo no sería una corriente filosófica. Los periodistas deportivos serían más profesionales y no hablarían solamente de fútbol. El monopolio del hockey no estaría en manos de Gonzalo Bonadeo. Se reactivaría el consumo de choripanes a la salida de la cancha. Ni hablar de gorrobanderayvincha. Conciliaríamos las clases populares con el establishment. Conseguiríamos más títulos mundiales. Y seríamos más felices.
Partamos desde la base biológica que desde el vamos tenemos materia prima de sobra. No vamos a negarlo, las mujeres argentinas son bellísimas. Ese sería el enganche necesario para que la audiencia masculina se prenda a la televisación de la Liga Argentina de Hockey Femenino. Ya tenemos el fútbol para todos, es tiempo de lanzar el Hockey para todos. Debemos aprovechar este envión de éxitos que las Leonas vienen teniendo desde hace tiempo para convertir al hockey en un deporte de masas, de potrero si se quiere.
Además está la rivalidad geográfica. En América no tendríamos rivales, no habría que vivir sabiendo que nuestro vecino del este nos pasa el trapo en títulos como nos pasa en el fútbol. Nuestros clásicos serían contra Holanda, Alemania y Australia, todas naciones del primer mundo. Nos convertiríamos en un ejemplo a seguir por nuestros hermanos latinoamericanos y si no nos quisiesen al convertirnos en un verdadero ejemplo de desarrollo deportivo y filosófico sabríamos que es por completa y total envidia. Tenemos todo por ganar.
Animémonos. Dirán que estoy loco pero lo repetiré nuevamente: el hockey salvará al país. Seamos audaces, vayamos por más. Incluso por el Word que siempre me cambia de hockey a jockey por defecto deberá adecuarse. Cumplamos el sueño de que en cada baldío del país que no se haya vendido para un plan FONAVI que no se construirá o algún negocio inmobiliario haya una cancha de hockey. Por el bien de todos.