1 oct 2010

Twitter y diez más


Ricardo Gutman


Que día el #30s ¿no? El intento de golpe de Estado al Presidente ecuatoriano Rafael Correa mantuvo en vilo a la opinión pública ecuatoriana e internacional y demostró como han cambiado las cosas a la hora  a la hora de informar. Ya Eduardo Arcos en un post muy escueto pero contundente demostraba como las cosas ya no son iguales. La Presidencia de Ecuador en su cuenta de Twitter anunció el Estado de Excepción e instaló dos hashtag, el #30s y #Ecuador, que sirvieron para que los miles de usuarios de Twitter preocupados por este ataque a la democracia se mantuvieran al tanto de la situación en las calles de Quito y expresasen su apoyo al gobierno de Rafael Correa.

El papel de Twitter fue importantísimo, difícil de medir. Y agradezcamos que Twitter estuvo presente y no se colgó porque si fuera por los grandes medios nacionales todavía estaríamos repitiendo que lo que pasó fue una “rebelión policial” “una insurgencia” “una situación de máxima tensión”. Para el mediodía me pregunté porqué los medios argentinos no decían que lo que estaba sufriendo Correa era un golpe de estado y lo tuitié desde el teléfono. Al instante tuvo dos RT, por poner un ejemplo.
Últimamente paso mucho tiempo en Twitter y en TweetDeck, cliente que me permite administrar mis dos cuentas sociales al mismo tiempo. El hecho de haber conectado mis cuentas simplifica mucho las cosas, lo que posteo en Twitter sale en Facebook y si no sale (cosa que ocurre muy seguido) utilizo TweetDeck. Si es por comparar, el papel de Facebook ayer fue bastante pobre, mucho menos activo que el Twitter, decididamente mucho más pasivo y declamatorio. Si es por buscar ganadores más allá de la democracia ecuatoriana Twitter junto a Telesur y Radio ALER se llevaron todos los laureles habidos y por haber 
El día de ayer lo pasé prácticamente frente a la computadora, con algunos viajes al televisor. Los dos hagstags instalados por el gobierno de Ecuador fueron verdaderos canales de información y opinión. Miles de usuarios informando de la situación en las calles de Quito en tiempo real, cronistas tuiteros destacados como Susana Morán marcaron la diferencia entre tanta información cruzada. La cuenta en Twitter de Telesur llenaba mi timeline de una manera sorprendente. Mucha ansiedad, mucha preocupación en los miles de twitts que se agolpaban en las listas. Mi TweetDeck no dejó de sonar en todo el día. Cuando Karmen Freixa desde Barcelona linkeó el enlace de radio ALER pude estar al tanto de las noticias de manera directa vía on line. Lloré como un chico al escuchar al pueblo en las calles defender a su presidente. Me reí de aquellos que plantean la objetividad de la información al escuchar a la cronista de ALER decir que la policía “nos está tirando piedras” y que debía informarse urgente a los organismo de derechos humanos esos abusos. Esa primera persona del plural no era algo más, ese NOS marcaba el sentido de pertenencia de la periodista. No sé si eso hizo que ella esté de mi lado o yo del lado de ella, lo cierto es que me confirmó que ella y yo estábamos del mismo lado. Al igual que muchos me indigné ante la pasividad del ejército en las horas de la tarde y me pregunté un par de veces si los militares no eran cómplices pasivos como muchos tantos policías que no secuestraron a su presidente pero que se plegaron al paro dejando a la gente en manos de los delincuentes. Pude ver fotos de la situación que usuarios particulares posteaban en Flickr, simples, crudas y contundentes. Y también pude leer a miles de estúpidos que rogaban porque los uniformados tuviesen éxito.

Esa libertad de prensa
Entre los tantos miles de twitts que tuve la posibilidad de leer en el día de ayer muchos cuestionaban la decisión del gobierno ecuatoriano de declarar en cadena nacional por estado de excepción la cobertura periodística televisiva. De esa manera todas las emisoras privadas debían transmitir lo que la televisión pública ecuatoriana emitía desde sus estudios. Esa horda de “ciudadanos” preocupados por la libertad de prensa argumentaba que la información era sesgada y que, precisamente, libertad de prensa era lo que carecía. Y sí, esa información era sesgada, controlada. Chocolate por la noticia.
No se puede discutir a estas alturas de las circunstancias el papel de los mass media en la conformación de la opinión pública y en el manejo de la información. Tampoco se puede ignorar que los medios concentrados de Ecuador son opositores al gobierno de Rafael Correa. Tampoco se puede ignorar que los medios de comunicación tienen intereses económicos definidos, si se ignora todo eso se pretende tapar el sol con las manos. De la misma manera si una persona cree si ningún tipo de filtro que los grandes conglomerados mediáticos son garantes de la veracidad de la información esa persona lisa y llanamente es un ignorante.
Por eso era central controlar la información porque era información delicada. Con medios abiertamente opositores a la gestión Correa ¿qué hubiese pasado si a esas cadenas se las hubiese dejado operar tranquilamente? ¿Hace falta decirlo?
Controlar el flujo informativo era esencial porque era la que salía al exterior. La capacidad de organización de las cadenas mediáticas latinoamericanas está altamente aceitada a la hora de replicar y transmitir información. El gobierno de Rafael Correa no precisaba información que aliente la intentona golpista. Usualmente los embates y operaciones de la derecha son perfectamente coordinados por los medios masivos en complicidad con sus intereses, si en Argentina los grandes medios, que tuvieron que tragarse el hecho de retransmitir Telesur para tener alguna imagen, nunca titularon que lo que le estaban haciendo a Correa era un golpe de Estado ¿alguien cree que hubieran retransmitido la señal pública de televisión ecuatoriana?
Ya por estos pagos, la TV Pública nacional estuvo bastante carente de reacción a la hora de la cobertura. Ante tamaña situación no había mayor discusión: la programación habitual se corta y se retransmite en directo Ecuador TV y teniendo en Argentina la reunión extraordinaria de UNASUR se podría haber permitido algunos cortes para dar informes de situación y aprovechar el excelente plantel periodístico de Visión 7 Internacional para el análisis de los hechos. Pero no pasó. Punto en contra.

Repercusiones del timeline
El primer twitt que analizó de manera cruda y simple la cuestión fue el de Fernando Amato “Lo de Ecuador pasa porque no detuvimos lo de Honduras”. Y tiene razón, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese, sobre todo a aquellos que están cansados de discutir nuestro pasado. Indirectamente este twitt se relaciona con las declaraciones del vicepresidente de Venezuela posteadas por Telesur de que “Estamos frente a un golpe de Estado de laboratorio del Departamento de Estado”. La verdad es que es de sospechar, una nueva modalidad se configura: insurrecciones policiales, pasividad de las fuerzas militares, alguna declaración formal de apoyo pero no mucho más, especulaciones para ver como viene la cosa. Para eso es necesario crear las condiciones. Se sabe que la CIA tiene “estrechas relaciones” con las fuerzas policiales ecuatorianas. Si a eso le sumamos la inseguridad urbana explicitada en la declaración de un policía durante la visita de Correa al cuartel de Quito de que “los delincuentes tienen más derecho que nosotros” el cóctel se empieza a configurar. Por otro lado ¿no suena conocido el argumento del policía? Creo haberlo escuchado en algún lado. Hay que cuidarse.
Entre semejante tráfico de información se colaban algunos chistes como el de palulo (no tan chistes) y Karmen  pasaba el link de de radio ALER, algunos opinaban sobre el papel de los medios como Tomás Aguerre entre otros y algunos empezábamos a desesperarnos por la inacción del ejército. Susana Morán informaba desde el campo y Telesur se posicionaba como el medio de mayor y mejor cobertura del conflicto.
Por un momento hubo confusión pero los ánimos empezaron a cambiar cuando se entró a correr el rumor del rescate del Presidente Correa. Cuando el ejército empezó a avanzar sobre el hospital militar donde tenían secuestrado al Presidente mi cabeza conspiratoria empezó a divagar, una balacera cruzada podía terminar en cualquier cosa y todos hacían la de Pilato. El cronista de Telesur te cortaba la respiración. Hubo un twitt de Diego Faur que sintetizaba todo: “Mas les vale que Correa salga ileso”.
Cuando el Presidente salió respiramos más tranquilos. Por la tele vimos caer a un policía de manera violenta, un peso muerto sobre la calle que a duras penas se movía. Un grupo de compañeros lo socorrieron. Minutos después los twitts confirmaban la muerte del uniformado. Con Correa en el balcón la historia terminaba, a pesar de todo, con un final feliz, con la gente defendiendo el palacio gubernamental. Después vino la conferencia de prensa y me gustó eso de Ni olvido ni perdón. Algunas cosas están cambiando. De a poco, pero están cambiando