10 dic 2010

Cien años más en la foto


Ricardo Gutman
Cien años más. Sé que no está bien decirlo. Sé que no hay que nivelar para abajo pero se me sale. Cien años más. Si Macri va a ser el representante de la derecha, si Macri es lo mejorcito que tiene la derecha lo pido por cien años más. No se puede ser tan horrible, tan ignorante. Puede ser todo lo que es, eso no se puede cambiar, es parte de su ser. Xenófobo, vendepatria, privatista, discriminador, miope político, hemipléjico mental. Eso es parte de él. Pero si Macri va a ser el representante de la derecha argentina lo quiero cien años más. Pero no en la gestión, si en las fotos, hablando con una papa en la boca, de referente, porque cuando gestiona pasa lo de Villa Soldatti.

Es bueno saber dónde está cada uno. El hecho de que en este país la derecha nunca se haya reconocido como tal en una organicidad partidaria determinada traía el problema de que, en definitiva, de última, uno no sabía a quién insultar. Existían los militares, la Sociedad Rural, los grupos empresarios, las familias patricias pero no un partido, un partido fuerte, de mayorías donde todos se reuniesen a tomar brandy, fumar puros y bastardear a los trabajadores. Costumbres importadas.
Es que, en verdad, nunca necesitaron de un partido político. Si algo les parecía que se les iba de mambo te hacían un golpe de estado y te derrocaban un presidente. Eso hasta que vino el Proceso de Reorganización Nacional (que casualidad… PRO) y mostró lo peor. Si ya de por sí es grave destituir presidentes matar gente es ir contra de la vida. Pero eso ya lo sabemos. Corrijo: pero eso siempre hay que saberlo. Y nunca olvidarlo. No creo que esté de más la aclaración.
Ya en democracia la cosa se les complicó un poco pero no por mucho tiempo. Hicieron la fácil. Cooptaron a los grandes partidos de mayoría. Eso es estrategia. Comer por adentro. Y así nos fue. Porque si no no se explica que un tipo como Reutemann sea peronista, por poner un ejemplo. Del de Anillaco se puede decir que fue una traición, ya que venía de adentro, pero que Reutemann, patrón por excelencia, explotador, terrateniente, haya tenido tanto éxito dentro del peronismo es sólo posible en cuentos de terror o parte de un plan premeditado. De la misma manera Miguel Ángel Solá, Juan Carlos Romero, Carlos Ruckauf. Eduardo Duhalde. Ni hablar del prontuario de Juanchi Mercier en la provincia de Santa Fe.
Por el radicalismo la cosa no venía tan distinta. Que en un mismo partido hayan convivido Alfonsín (el padre), De la Rua, López Murphy y Carrió se enmarca también dentro de esa lógica movimentista tan funcional a todos los intereses, tan permeable a extraños. En un mismo lugar pueden estar todos, desde el progresismo más posible dentro del a UCR como Alfonsín – no sólo dentro de la UCR, Alfonsín en su momento estaba a la izquierda de la sociedad argentina de entonces- y López Murphy. Carrió es otra cosa, es como el cuento de gallegos en el que el tipo dice que nunca cambió de idea cuando le achacan que estuvo en todos los partidos porque la idea de él siempre fue ser alcalde.
La cosa, para ser sincero, se confundía demasiado. Hoy ya no tanto. Por lo menos en lo discursivo están polarizadas, a la hora de ubicar a cada uno dentro de un espectro ideológico es fácil hacerlo. Si vamos a los hechos, si esto fuese una fría ecuación, Macri despeja todas las incógnitas. Hoy Mauricio Macri es el representante de la derecha y todos lo saben. A lo sumo hay una pelea por el espacio de referencia de la derecha entre él, De Narvaez, Rodríguez  Saa y alguno que otro más que intenta subirse a la carrera. Pero Macri está al frente. Y eso, aunque parezca un chiste, es bueno. Bueno para uno que puede dar cuerpo a la crítica y bueno para todos en último caso porque es parte de una maduración política.
El problema es cuando accionan. Han entendido solo la mitad de las cosas. O quizás es la única manera que tienen de entenderlo, lo cual es mucho más grave. Eso se ve a la hora de la praxis porque institucionalmente se encuadran dentro de un partido pero a la hora de la acción política se mandan una brutalidad digna de un cavernícola como la del miércoles pasado en Soldatti. La lógica sería acceder al poder político para manejar la policía, se calman las aguas por la fuerza y hacemos los negocios que tenemos que hacer entre nosotros porque en última instancia esta gente solamente vive para hacer negocios. Es lo único que saben hacer.
Lo del Indoamericano en Soldatti es una muestra, una desgraciada muestra de la lógica política de Macri y la derecha nacional. En estos años de gestión Mauricio Macri construyó 33 viviendas en Capital Federal cuando son necesarias al menos unas 130 mil viviendas para solucionar el déficit ocupacional de Capital Federal. No hay que ser un genio para comprender que a este ritmo de construcción de viviendas en Capital Federal las ocupaciones se van a seguir ocurriendo y el problema será cada vez peor. Si se lo piensa bien ¿qué epíteto merece alguien que avala la orden de ocupar las casas construidas por las Madres de Plaza de Mayo, el mayor constructor de viviendas sociales de la Capital Federal?
Desde que Macri se hizo cargo de la ciudad de Buenos Aires los papelones y brutalidades han sido moneda corriente, casi diaria en los noticieros de alcance nacional que ya no pueden esforzarse más para disimular semejante incapacidad. Enumerar las barrabasadas que ha hecho, desde las escuchas hasta esto último en Soldatti, pasando por la designación de Abel Posse, los derrumbes, los paros docentes, las declaraciones xenófobas, las excusas idiotas, las bicisendas, la metropolitana, el soplón ese que tiene atrás y que le dicta lo que tiene que decir, las pistolas eléctricas, las escuchas, Ciro James, las escuelas tomadas (y siguen las firmas) solo demuestra la incapacidad de gestión tantas veces brindadas por transitividad y ósmosis a los empresarios devenidos en dirigentes políticos. Parece que todavía nadie entendió que al Estado no se lo puede manejar como a una empresa. Quizás esto sirva de ejemplo. Un triste ejemplo. Y este tipo quiere ser Presidente de la Nación. Dios nos libre.